Artículo I

06 de marzo 2026 - 09:56

Mal ojo: cuando en un periódico vemos una foto oficial (de una junta, un congreso, unos premios…) en la que aparecen igual número de mujeres que de hombres, nuestra mente se queda con la impresión de que ahí hay más mujeres que hombres. Tal problema de vista tiene su razón de ser: ni ha sido ni es común –observen ustedes mismos– ver una cantidad similar de unas y otros en las esferas de representación pública y social, de ahí que haya quienes nuestra presencia y voz actual les resulte mucha. Así lo advierten en sus ensayos nada menos que Joanna Russ o Mary Beard (unas charos, para las mentes más preclaras). Hay quienes viven en la ilusión óptica: solo ven mujeres. En la universidad, el flamenco, la música, el cine, la narrativa... Dominio femenino total. Propongo celebrar en Sevilla un foro en que los expertos discutan este asunto, bajo un título objetivo y equidistante: “Las mujeres, ¿sí o no?”.

En estos días leo la opinión y comentarios de quienes advierten de una suerte de híper-representación de las mujeres, y de los peligros que conlleva nada menos que en el ámbito educativo. En los muros de algunos coles públicos de Sevilla, por ejemplo, vemos pintadas solo mujeres relevantes, cero hombres. Resultaría discriminatorio si al llegar los chicos al aula y abrir sus libros de historia, matemáticas o literatura vieran escritos algo más que nombres de prohombres (promujeres, palabra que ni existe, ha habido menos, y no por falta de talento. Women’s legacy las rescata del olvido); si en la ciencia, la política, el deporte, las cofradías ya no encontraran referentes masculinos y ello fuera la causa de la baja autoestima y el fracaso; si al hacer scroll en las firmas del periódico encontraran todo mujeres, salvo algún señor. “Necesitamos más ojos femeninos y feministas”, dice la arquitecta y cineasta Reyes Gallegos desde este diario. Sin dejar de advertir críticamente los riesgos de cada cosa que se institucionaliza, no creo que el feminismo esté en la base de que la juventud sea más machista (sino en un cambio que nos ha hecho crecer como sociedad y como humanidad), del mismo modo que el exceso de valores democráticos no es la razón del avance actual de la barbarie. El feminismo ha llegado demasiado lejos, oigo decir. No como el machismo, que deja una decena de mujeres asesinadas en estos 60 días de 2026. Demasiado lejos, demasiado alto, demasiado hondas, demasiada presencia, demasiadas mujeres: mal ojo.

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