La diferencia de ver el eclipse del 12 de agosto de forma parcial o en su totalidad

La penumbra total permitirá, por ejemplo, quitarse las gafas durante los breves instantes de penumbra total

El borde del disco solar es la parte que irradia menos luminosidad.
El borde del disco solar es la parte que irradia menos luminosidad. / ERIK S. LESSER (EFE)

03 de agosto 2026 - 12:54

El próximo 12 de agosto tendrá lugar el primero de los tres eclipses del ya conocido como Trío Ibérico, compuesto por dos eclipses totales en 2026 y 2027 y uno anular en 2028. Millones de personas se congregarán ese día en la franja de totalidad donde, desde el punto de vista del observador, la Luna cubrirá el Sol por completo. Una franja de oeste a este dejará en penumbra total el 40% del territorio de España, incluidas numerosas capitales de provincia de A Coruña a Palma, incluidas León, Bilbao, Zaragoza o Valencia. En este sentido, muchos se preguntan si el eclipse tendrá el mismo efecto en zonas donde será superior al 90%.

Andalucía asistirá técnicamente a un eclipse parcial, ya que en esta latitud la Luna no llegará a cubrir el Sol en su totalidad. En Madrid, por ejemplo, la oscuración será del 99,9%. Pero aunque la diferencia parezca mínima sobre el mapa, ver el eclipse dentro o fuera de la franja de penumbra supone dos experiencias distintas.

De un 'atardecer' a noche profunda: una diferencia del 0,1%

En aquellos lugares más ofortunados para la osbervación de este fenómeno, el disco lunar ocultará poco a poco el Sol hasta que la penumbra sea total. Durante unos breves segundos o minutos, el espectador podrá ver la corona solar alrededor de la Luna. Después, se produce el proceso inverso, en que el Sol se va destapando y la luz regresa poco a poco.

Fuera de esta zona privilegiada, el porcentaje de parcialidad suele referirse al área del disco solar que tapa la Luna y no precisamente cuánta luz desaparece. Incluso una fracción muy pequeña de Sol conserva una luminosidad enorme. Por eso, la experiencia del observador de un eclipse parcial es la de un descenso más o menos extremo de la luminosidad, a la que el ojo se termina adaptando. Justo lo que ve otro observador desde la franja de totalidad antes de que se haga de noche por completo.

La explicación radica también en la forma en que brilla el Sol, más intensa en el centro del disco y mucho más tenue en el borde. De ahí que, durante la fase parcial, la Luna oculta la zona más brillante y la última zona en cubrirse antes de la totalidad sea el borde del disco. El último 1% de este área emite menos del 1% de la luz, de ahí que el grado de luminosidad caiga de forma brusca al final del proceso.

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